La artificial y sectaria pretensión de retirada de los crucifijos de las escuelas refleja, una vez más, la agresiva intolerancia de que pueden hacer gala en nuestros días los presuntamente tolerantes. En nombre de la tolerancia, la libertad y el pluralismo quieren imponer sus fobias y obsesiones personales a toda una sociedad: deniegan el derecho de los padres a educar a sus hijos en libertad, pero aplauden que el Gobierno imponga su modelo ideológico de ciudadano a todos; se escandalizan de la propuesta de proteger la vida del ser humano que aún no ha nacido, pero exigen limitar la objeción de conciencia de los médicos frente al aborto; sienten ofendida su libertad de no creer por la presencia de un crucifijo, pero les parece legítima la blasfemia obscena contra la iconografía religiosa más sagrada. Estamos ante el nuevo «laicifascismo», que brota con fuerza para laminar nuestras libertades. Vivir en la calle Carlos Marx no viola mi libertad de no ser marxista. Tener una estatua de la Venus de Milo en mi escuela no me obliga a creer en los dioses romanos. Ver a un obeso comerse una hamburguesa grasienta no viola mi libertad de mantenerme a dieta. Estudiar en un instituto llamado José María Pereda no viola mi libertad de pensar que sus novelas son un rollo. Escuchar a Zapatero decir que él no cree en Dios no viola mi derecho a creer. Si ver un crucifijo fuerza a alguien a creer en Cristo como Dios, es que ese alguien tiene un problema psiquiátrico, no de libertades.
El tema es que nuestro actual Estado es inviable económicamente, que la crisis institucional es alarmante y que si se produce una quiebra en torno a 2015 de la que hablan ya algunos expertos, no podemos asegurar que de ella salga incólume nada. Frente a esa situación no es de recibo esconder la cabeza bajo tierra, sino que hay que asumir una enérgica reforma constitucional. Opciones -si se examina el tema de manera realista- sólo hay dos. La primera sería la francesa. Personalmente, yo me siento atraído hacia ella porque la única nación del mundo, aparte de España, que tiene vascos y catalanes es Francia y, de manera bien reveladora, no sufre ningún problema con ellos. Un sistema como el francés nos ahorraría derroche, inestabilidad e incluso terrorismo porque ETA atenta no en la Francia jacobina sino en la España autonómica y negociadora. Pero existe también una segunda opción que es la alemana: recortemos el Senado, hagamos que el poder central recupere competencias como educación y sanidad, y que las autonomías disfruten de mínimos poderes de carácter local; devolvamos al poder central la mayoría de los recursos económicos y no permitamos que haya otra voz en la UE que la del poder nacional. Con esa reforma, lograríamos salvar nuestra economía; salvar el actual orden constitucional, salvar la monarquía y salvar la democracia. Ciertamente, algunos personajes tendrían que buscarse acomodo nuevo, pero esa circunstancia no debería inquietarnos. Primero, porque todo sería por el bien de España y, segundo, porque cuando se conoce su pasado y se sabe cómo procediendo de la Falange o del Opus ahora forman parte de la «izquierda caviar» no puede dudarse de que encontrarán un nuevo y pingüe pesebre.
Entre las cualidades que adornan a la vicepresidenta Cunillera no figura ni el don de la oportunidad, ni la tolerancia, ni el sentido de la proporción. Como sustituta de José Bono en la Presidencia del Congreso ya se ha labrado fama de regañona y ríspida, además de sectaria. Diputados de distinto signo, salvo del PSOE, han sido víctimas de sus malos modos, que incluso han sacado de su casillas a políticos tan curtidos como Sánchez Llibre. Pero ayer, la diputada socialista se superó a sí misma y lo que era una fiesta de los jóvenes en torno a la Constitución se convirtió en un acto deplorable de censura y malos modos en la casa de la soberanía popular. Al cortar como una marimandona a un joven que afeaba a los sindicatos su seguidismo mansurrón del Gobierno, Cunillera ha dado el ejemplo perfecto de lo que no es el espíritu constitucional. Quien pierde los papeles con un escolar difícilmente puede presidir el Congreso.
Vea el vídeo que le adelantábamos en el día de ayer.
Mensaje de textoenviado por Manuel A. Rodríguez Navarro @9:38
CCOO pagará a sus afiliados por la manifestación en Madrid (les adjuntamos el documento)
Parte clave de la vida y de la felicidad está en la forma en la que nos comunicamos. A veces no somos lo suficientemente conscientes del enorme poder que tienen las palabras.Cuando decimos cosas negativas por miedo, amargura, despecho, envidia, ignorancia, ira o tristeza, contribuimos a una forma de vivir poco favorable a nuestro bienestar emocional. Y es que, de esas emociones que expresamos en forma de palabras dañinas, demoledoras o inconvenientes, subyacen pensamientos que nos llevan a actuar, en esos casos, inadecuadamente. Como los pensamientos y las palabras determinan nuestra vida, lo mejor será hablar con amor, comprensión, humildad, responsabilidad... frente a críticas destructivas, reproches o la desaprobación. Esta charla psicológica viene a cuento porque, como hemos visto esta semana, tratar temas peliagudos sin toda la información, proferir acusaciones infundadas, dar falsas esperanzas, por ejemplo a familiares de secuestrados... puede desembocar en un gran dolor. Es el caso del acusado erróneamente de asesinar a su hijastra. Acabó necesitando ayuda psiquiátrica. La Federación de Asociaciones de Periodistas de España pidió perdón, pero la realidad nos muestra que la demandada cautela choca frontalmente con ese ritmo frenético que nos roba la vida a través del tiempo. De paso decir que la perversión y el mal uso del lenguaje, son también hechos a denunciar. Hemos de poner atención a esa maquinaria propagandística que no duda en distorsionar o manipular la realidad. Si la rigurosidad y la veracidad quedan supeditadas a intereses personales o de grupo, la credibilidad se tambalea. No queremos palabras huecas que pretenden desorientar y confundir a la sociedad en lugar de hacerla participativa a través del conocimiento. Expresiones como ley sostenible, captación puntual de agua, o solución habitacional, no sirven para esclarecer precisamente. Y ya que ayer fue el día de las personas con discapacidad, no puedo terminar sin aludir a la sustitución del término minusválido por diversidad funcional, ya que en este caso sí sirve para algo: evitar que uno se crea menos válido de lo que realmente es.
Mensaje de textoenviado por Manuel A. Rodríguez Navarro @20:26
Una vez más ¿libertad de expresión?: vea el vídeo de Teresa Cunillera mandando callar a un joven por criticar a los sindicatos en el Congreso
Evitando la polémica de si Osama Ben Laden existe o no –yo me hago la cuenta de que sí existe porque necesito tener alguien concreto en quien cagarme en sus muertos-, ahí va ese ente llamado Afganistán, que aparenta estar compuesto de átomos que no son físicos sino metafísicos. Su presidente se llama Hamid Karzai y es un pastún pijo, de familia bien, que luchó contra los soviéticos, en jubilosa alianza con los talibanes y la CIA (pues, contra la URSS, todos fueron cofrades). En resumen: el tipo debe mandar menos que mi viejo muñeco Madelman vestido de teniente de zapadores. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, se invadió Afganistán al mes siguiente, el 7 de octubre. Al parecer, por entonces Rumsfeld se quejaba de que no había «buenos objetivos para bombardear en Afganistán». Irak era más apetecible. En ambos países, sin embargo, las intervenciones de la fuerza internacional capitaneada por USA, han sido un fiasco. O, dicho con las inefables palabras de aquella ex consejera de Interior: «Un éxito que aún no ha ocurrido». Ahora, Obama busca a Osama en Afganistán, tiene nueva estrategia (que es la vieja, pero con más dinero, norteamericano y de los demás), quiere que la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad de Afganistán (ISAF) envíe más tropas para allá y aumentar los efectivos norteamericanos en más de 100.000. Estupendo, aunque nadie prevé en qué quedará todo esto dentro de 50 años. Lo que sí se conoce es que Afganistán continúa siendo, pese a todo, el mayor proveedor del mundo de heroína, hachís y marihuana. Con ayuda de la aviación, se destruyen 5.000 hectáreas de opiáceas al año en Afganistán, «40 veces menos que en Colombia», según Víctor Ivanov, director de la agencia antidroga de Rusia, que «acusa» a EEUU de «no estar dispuesto a liquidar la producción de drogas en territorio afgano». Las opiáceas, verdaderas armas de destrucción masiva de Afganistán, siguen en flor…
De todas las especies animales, la única capaz de desarrollar un rostro de cemento armado es la humana. En España tenemos un ejemplar especial, que ha conseguido la perfección. La cara de José Bono no es dura, es pétrea, marmórea y lapidaria. A este señor, que se reputa católico en público usando grandes altavoces, le han explicado los obispos que si vota a favor del aborto no podrá comulgar en misa. El tipo va entonces y publica en «El País» un artículo, diciendo que precisamente es partidario de la nueva ley por su condición cristiana, porque la medida del Gobierno va a disminuir los abortos. En el texto utilizaba blasfemamente las palabras de Cristo a la mujer adúltera: «Mujer, esta ley no te condena», olvidando entre otras cosas la distancia que media entre el adulterio y el aborto, que supone la muerte de un inocente. Finalmente, y visto que «El País» no le va a procurar la absolución -los de Polanco todavía no tienen esa potestad- ha comentado con desprecio que él no es ningún asesino «como Pinochet, un asesino desalmado al que se le dio la comunión de manera vergonzosa». O sea, ha aprovechado para escarnecer a la Iglesia universal y sugerir que ampara y abraza a los dictadores y genocidas. Ignoro si Pinochet comulgaba o no y supongo que lo haría después de confesar sus múltiples pecados, pero hay que tener cara para intentar ridiculizar a la comunidad a la que dices pertenecer. Tampoco sé si Bono comulgará o no, ni me importa, lo que me parece sencillamente repugnante es que ponga al servicio del Gobierno su catolicismo. Ya es grave que entre la Iglesia y Zapatero, elija al segundo; pero que entre Zapatero y el niño no nacido elija al primero y lo haga pasar por cristiano es, sencillamente, vomitivo.
¿Provocó un periodista los gritos contra Diego, el falso acusado?
Vea y escuche el vídeo
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Tengo querencia a juzgar a las personas a las primeras de cambio. Yo sólo necesito un golpe de vista y treinta segundos de conversación para hablar de un ser humano como si lo conociera de toda la vida, y si en ese medio minuto algo me choca o me extraña o me chirría, le crucifico para siempre y le pongo a caldo ante quien me quiera oír. Bien es verdad que luego, si tengo la ocasión de coincidir de nuevo con ella y charlar y profundizar, caigo en la cuenta de que tengo un don que me hace distinto al resto: siempre me equivoco. Normalmente son tipos y tipas estupendos y me doy cuenta de que el apriorismo es una cosa dificilísima que además no se me da bien. Durante estos días se ha abierto un amplio debate social sobre el enjuiciamiento y la condena popular que ha sufrido Diego Pastrana, el joven que fue detenido la semana pasada en Tenerife por supuesto maltrato y abuso sexual a una niña de tres años y que ha quedado en libertad sin cargos. Durante estos días, en los medios de comunicación se han recibido las quejas de lectores, oyentes y televidentes, indignados por el tratamiento del suceso. No quisiera recurrir a los primeros informes médicos de la niña para justificar los errores que los medios hayamos podido cometer, pero esos mismos informes médicos provocaron también la actuación de la Policía. Diego Pastrana debería recibir nuestra disculpa sincera y todos nosotros, todos, un aviso serio y una lección para el futuro. Por Aitana, que es la que ha perdido de verdad.
Apreciado Manuel: Espero que me pueda ayudar. El otro día temprano, me fui a trabajar dejando a mi marido en casa viendo televisión. Había recorrido un poco más de un kilómetro cuando el motor empezó a sonar y el coche se paró. Me volví rápido a la casa para pedirle ayuda a mi marido. Cuando llegué y entré no pude creer lo que vi... Mi marido estaba en nuestra habitación con la hija de la vecina. Yo tengo 32 años, mi marido 34 y la muchacha 22. Estamos casados hace 10 años. Cuando le reclamé, me confesó que tenían relaciones desde hacía 6 meses. Le dije que debía terminar con eso y me prometió que la dejaría. Me aclaró que lo echaron del trabajo y desde entonces ha estado muy deprimido. Yo le quiero mucho, pero desde que le di ese ultimátum, ha estado muy callado, ausente y distante. Temo que se vaya y me abandone. Estoy desesperada. ¿Qué debo hacer?. Anticipadamente agradecida, Rosa.
Estimada Rosa: Cuando un coche se apaga, después de haber recorrido una distancia corta, puede ser debido a una serie de factores. Comienza por verificar si el tanque tiene gasolina. Después fíjate si el filtro no está tapado. Verifica también si tiene algún problema con la inyección electrónica. Si nada de eso resuelve el problema, puede ser que la bomba de gasolina tenga algún defecto y no deje pasar la suficiente cantidad. Espero haberte ayudado. Sinceramente, Manuel.
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