La Coctelera

Misteriosa Gibraltar

En el Peñón de Gibraltar ha ocurrido un fenómeno que cuesta creer que no se haya investigado y es que un lugar habitado por tan sólo 30.000 personas haya registradas con domicilio fiscal más de 80.000 empresas. Cada gibraltareño, incluidos los niños recién nacidos, los alumnos de las escuelas infantiles, los ancianos decrépitos y los enfermos, contando los graves, es capaz de gestionar más de tres empresas, con lo difícil que resulta gestionar una sola. Se calcula que la cantidad de dinero que se estafa por este procedimiento supera los 300.000 millones de euros cada año. Estamos ante una estafa mayúscula, amparada por el Reino Unido, y cada vez que alguien de la familia real inglesa visita el Peñón estaría amparando la estafa, protegiendo a los delincuentes y perjudicando gravemente a la Union Europea que calla con la cobardía institucional.

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Infame casta política

La mentira, es la forma natural de gobierno. No se trata de desviar la atención, sino de engañar, timar o estafar a la plebe a la pata llana y por todo el morrazo. Naturalmente, en puridad esto es sencillamente delictivo, pues han alcanzado sus cargos y poder en base a mentir, vulnerando en todo, a propia intención y con premeditación y alevosía, el contrato suscrito con quienes los votaron. Un delito que, sin embargo, muchos, curiosamente, entienden como virtud, aunque todos estos son, o talibanes del partido, o los mismos políticos. Hace ya muchos años que me compré mi primera televisión en color, y al principio pensé que me la habían vendido defectuosa porque veía cómo los políticos mentían y no se ponían colorados. Ahora, tantos años después, sé que no se ponen colorados porque para eso hay que tener, o conciencia, o vergüenza, o ambas cosas, y no tienen ninguna de ellas. Podría asumir uno que en esta o aquella cuestión se equivocaron, o aun que han sido desbordados por los acontecimientos, ya sea por imprevisión, impericia o porque todo el mundo tiene derecho a equivocarse; pero, ¡joder!, ¿con todo?... De ser verdad que en todo se equivocan por imprevisión, impericia o porque todo el mundo tiene derecho a equivocarse, es que son (con perdón) gilipollas.

Bancarrota

Yo iluso, más ingenuo que Bambi, pensaba que eran los bancos los que prestaban dinero a los particulares, y resulta que es al revés. Le llaman “recapitalización”, aunque se trate de una nacionalización encubierta que también rima con intervención. ¡Menos mal que teníamos el sistema financiero más morrocotudo de Occidente! Rajoy al rescate, con dinero público. ¡Hay que joderse! Encima de cornudos, apaleados por los nuevos usureros con chaqué. Me parto de la risa con los catedráticos de la estructura económica mundial y sus secuaces. Incapaces de predecir el tiempo que hará esta tarde y de diagnosticar la dolencia del enfermo, se limitan a hacer las veces de forenses casposos de una secuela chusquera de CSI cuando el muerto ya está bien muerto y no hay lugar más que para la autopsia del fiambre. La culpa ha sido del chá, chá, chá y de los activos inmobiliarios tóxicos, o sea, del ladrillo. ¡Manda cojones! ¿Rebelión de las masas? (…) Razones hay, de sobra, para la indignación, pero ninguna para hacer el canelo en Sol. Sigo pensando que la única rebelión posible es la del individuo a título particular como sujeto pensante.

Cara"duros"

Rodrigo Rato deja a Bankia hecha unos zorros, aunque confiesa que su paso por ella le ha dado “grandes satisfacciones personales y profesionales”, refiriéndose seguramente a los 8 millones de euros que se ha llevado en estos dos años. Más dinero obtuvo en su día José Ignacio Goirigolzarri, nombrado ahora sucesor suyo, cuando hubo de abandonar el BBVA: 56 millones de euros del ala se llevó el angelito en aquella prejubilación dorada. Ahora que vuelve a la actividad no se sabe que piense devolverlos o, al menos, que vaya a trabajar sin costarnos un duro a los contribuyentes. Y es que aquí, por desgracia, sobran chorizos y falta, en cambio, mucho sentido de la solidaridad.

Esto no es serio

Ayer tarde casi me rompo la columna. Que uno ya está mayor para según qué cosas, sobre todo si éstas tienen que ver con la cuarta dimensión, el esoterismo y el primo de la bruja Lola. Por un momento, mi alma se separó de mi cuerpo bruscamente y se embarcó en un viaje astral. Ha sido leer la noticia de que Zapatero va a publicar un libro sobre economía y el espíritu ha abandonado el cuerpo, la razón se ha sublevado separándose de lo carnal y ha emprendido una misión. ¿Cuál? Eso mismo le he preguntado a mi alma mientras se alejaba de mí. “¿Es por lo del libro del José Luis? ¿Es por eso que huyes? Déjalo al animalico, que escriba, que en estos momentos tan duros un poco de humor, una dosis de alta comedia es más que necesaria…Sí lo sé… A mí también me parece una barbaridad. Pero seguro que alguno habrá que compre el libro del ilustre ex arruinador del país.

Disparate

Ahora padecemos una recesión causada por la deuda, lo que demuestra que sólo los ricos pueden pedir prestado. Pero si yo fuese rico, ¿por qué querría pedir prestado? Y si los préstamos se otorgan a los que los piden –a los pobres, que no pueden pagarlos–, ¿no era previsible que éstos no devolvieran lo prestado…? Me he planteado la crisis de deuda como un problema filosófico, enunciado así: «Existe una crisis de deuda que (aparentemente) sólo se puede solucionar con más deuda. Pero ¿será ésa la solución, siendo como es también el problema…?». La paradoja me irrita. De momento, no la he solucionado. (Admito sugerencias de filósofos, incluso hegelianos). Por ahora, para consolarme, he confeccionado una adaptación del famoso relato del capitán W. E. Johns, héroe de aviación. No resuelve la paradoja, pero reconforta mi ánimo: el momento económico actual es como un vuelo peligroso en el que, una de dos: o todo está en orden, o no lo está. Si todo está en orden, no hay de qué preocuparse. Como todo no está en orden, pueden pasar dos cosas: o nos estrellamos, o no nos estrellamos. Ya nos hemos estrellado, así que una de dos: o salimos heridos, o no salimos heridos. Ya hemos salido heridos, y una de dos: o nos recuperamos o no nos recuperamos. Si nos recuperamos, no hay de qué preocuparse. Y si no nos recuperamos, ni siquiera «podremos» preocuparnos. Así que…

Sociedad cortoplacista y boba

Me estoy dando cuenta de que últimamente estoy muy coñazo. Muy aburrido. Muy denso. Ya sé que mi indigencia intelectual no me da para esa supuesta densidad, pero en mi nivel cero o por debajo de cero, también se puede ser intensamente idiota. Lo cierto es que el cuerpo me pide regresar a mi tontuna permanente, pero los viernes, a la hora del café, y después de que Soraya salga a levantar sus cejas y a decirnos que todo lo que nos pasa nos lo hemos ganado, tengo un cabreo de un par de cojones. He pensado llevar siempre una plancha en el maletín y enchufarla cuando me venga el calentón. Puesta encima de un muslo, se te quitan bastante los problemas, esa es la verdad. También es verdad que los datos que conocemos casi a diario, los pronósticos, los diagnósticos, las previsiones, las posibilidades, no ayudan a remontar. Sobre todo, los datos del paro. Así que vive uno, vivimos casi todos, en el temor permanente, en el miedo, en la sospecha de que pendemos de un hilo. Ya no sabemos si podremos conservar ni nuestra casa, ni, por supuesto, nuestro trabajo. Dichosos los que aún lo tenemos.

Acoso y derribo

Ya lo dijo Elena Valenciano. Lo dijo también Tomás Gómez. Había que parar al Gobierno como fuese. Tomando la calle. Llevando la oposición a tres centímetros de la violencia en la calle para poder pasarse en muchos momentos. Y la primera acción coordinada de esa violencia la pusieron en marcha en el metro de Madrid una serie de vándalos. Y se pasaron los tres centímetros previstos. La vanguardia de la presión siempre es la izquierda radical con técnicas de guerrilla urbana. Pero la acción de kale borroca que llevaron a cabo, deteniendo 13 trenes, no puede quedar impune. Sobre ellos tiene que caer todo el peso de la ley para que sirva de escarmiento. Y si hay que cambiar alguna ley para acabar con la tolerancia zapaterista con estos indeseables, que se haga. Porque ya están amenazando con vapulear a los madrileños el 15M. Como el año pasado.

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