El Ayuntamiento de Madrid ha decidido convertir El Balcón de Rosales en una biblioteca que llevará el nombre de Álvaro Ussía, un chaval que ha muerto en circunstancias dolorosas y terribles a manos de un macarra que tiene todo mi desprecio y al que espero le caigan, junto a los que le permitieron matar a Álvaro, todos los años de cárcel que permita la ley. Yo creo que el mejor de los recuerdos para Álvaro es la justicia para los que lo hicieron, para los que miraron para otro lado, e incluso, para los que no vigilaron el cumplimiento de la normativa. Pero lamentándolo como lo lamento me temo que el Ayuntamiento trata de limpiar su conciencia en la decisión políticamente correcta de sustituir una discoteca por una biblioteca. Cierre Vd. ese garito si se salta la ley pero no porque sea una discoteca. El fracaso del sistema no tiene que ver con el carácter del escenario: fracasa en la falta de mecanismos de control. Nuestras calles están llenas de nombres de ausentes, de muertos y de fracasos. Y de brochazos de cal que llegan un poco tarde.