Llegadas las vacaciones, pues, lo más saludable es esfumarse del mapa y olvidarse de la ansiada crisis de gobierno. La ministra Álvarez ya ha dejado escrito cómo es un ciudadano ejemplar. Salga de vacaciones, pero ojo, no organice atascos. Evite circular con nieve, o de lo contrario usted solito se meterá en líos. Recréese con los aviones, pero soporte las huelgas de Iberia con resignada paciencia. Tome el tren pero guarde la pancarta que reclama el AVE, porque quedan por ver nuevos socavones como «cosas normales». O sea consuma pero no incordie. Pulule por los centros comerciales siempre con ánimo de despilfarro, tire de la tarjeta de crédito para salvar la economía, pero no fastidie con los derechos de ciudadanos y consumidores, ésos que enarbolan los progres cuando están en la oposición y que se fuman cuando están en el Gobierno. Ahora, no tocan.