¿Qué habría pasado si con Rajoy se desata una crisis económica tan voraz como la actual, su gobernador del Banco de España duda de las pensiones, y le estallan 4 millones de parados? ¿Y si el PP autoriza dos cadenas de televisión afines, como ha hecho el PSOE? ¿Y qué si Madrid le hubiera puesto una calle a Norma Duval como Sevilla le pondrá a la retroprogre Pilar Bardem? La mundial. La diferencia no está en la profundidad o gravedad de los temas, si no en quién los gestiona, la derecha o la izquierda. Entre estos aburridos pensamientos recuerdo la campaña que se desató contra Rajoy porque había sido designado a dedo por Aznar, antes de ser respaldado por el 98% del Congreso de Valencia. Curiosamente, lo mismo que ha hecho el PSOE toda la vida en ayuntamientos y comunidades autónomas, sin escándalo alguno, esta misma semana en Andalucía con la designación de Griñán para ser elegido presidente de la Junta, y antes en el resto de España: en Castilla-La Mancha, cediendo el sillón Bono a Barreda, o en Barcelona, para mantener el consistorio, de Maragall a Clos, y de Clos a Hereu, en todos los casos un año antes de las elecciones. Zapatero, al retirar a Chaves de Andalucía ha querido que Griñán ruede nada menos que tres años en coche oficial antes de examinarse en las urnas. El experimento lo tienen muy ensayado los socialistas que, reiteradamente, desoyen la petición de elecciones anticipadas para dar legitimidad a los investidos a dedo.