Proposiciones
A lo largo de los años 90, cuando tampoco vivíamos en Jauja precisamente, la gente aún no había aprendido, como ahora, a bajarse gratis todo el cine que podía de internet (aunque sepa que no tendrá tiempo para verlo todo en una sola vida), y por entonces íbamos tarde o temprano a ver una película. Estaban de moda las de sexo puro y duro aderezado con una pizca de conflicto moral. Adrian Lyne era un director especialista en esos engendros, tipo «Atracción fatal», «9 semanas y media», «Una proposición indecente» En esta última, el tema es un matrimonio felizmente casado hasta que se arruina. Es sabido que cuando la bancarrota entra por la puerta, la felicidad salta por la ventana. En esas llega un ricachón dispuesto a pagar un millón de dólares por pasar la noche con la esposa, y el lío está servido. La verdad es que el asunto es de rabiosa actualidad: muchas familias se encuentran hoy al borde de la desesperación económica. Aunque no parece que abunden los millonarios derrochadores con la cara de Robert Redford que hagan propuestas quizás disparatadas y/o inmorales pero suculentas, deseables y tentadoras. Lo más parecido que tenemos es a ZP en el Congreso: entra y suelta quince proposiciones anticrisis sin que le tiemble una ceja. Firme, y emanando más «autoritas» que una municipala de pueblo. Pero yo, prefiero que me dé por donde amargan los pepinos, el Redfor. Puestos a elegir...








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