Hay respetables contribuyentes que se han dolido más por el fichaje madridista de Cristiano Ronaldo que por la subida de impuestos, lo cual debería animar al CIS a incluir el fútbol en sus sondeos sobre las preocupaciones de los españoles. Las competiciones deportivas y la pornografía son los principales motores que mueven la industria audiovisual de masas y están detrás de operaciones tan de actualidad como la fusión de la Sexta y la Cuatro: lo que La Moncloa ha separado lo une el fútbol. De ahí que Cristiano Ronaldo no sólo sea una inversión del Real Madrid, sino la gasolina necesaria para acelerar la industria de las retransmisiones deportivas, que crea puestos de trabajo, también en Barcelona, por cierto. No sin razón, los bancos se han sumado alborozados a la operación y éstos no dan puntada sin hilo ni créditos a voleo, como amargamente lamenta la vicepresidenta Salgado. Puestos a escandalizarse por el despilfarro y el derroche, hay casos entre gobernantes y políticos más cercanos que el de un futbolista portugués.