Zapatero ha prometido tanto que hoy aparece como el deudor en manos de los usureros. A todos les prometió y todos le irán exigiendo con la avaricia que induce la debilidad. Los sindicatos exigirán que Zapatero cumpla su promesa de no hacer reformas sin su beneplácito, un cheque disparatado según Felipe González que deja al presidente con las manos atadas. En esta orgía de ofertas, ¡hasta el jefe de los empresarios se ha apuntado a los chollos! Díaz Ferrán, que hace unos días tuvo el «desliz microfónico» de culpar a «los años de Zapatero» de la recesión, recibirá el dinero por Aerolíneas Argentinas gracias al préstamo que hará España. La política es el paraíso de los charlatanes pero, pasados unos años de gobierno, y ya vamos por cinco, de las hemerotecas salen las ofrendas incumplidas como fantasmas cuyo rostro se retrata serpenteante en la pared. En el tour de Comunidades, nada importa lo que digan Madrid, Valencia o Galicia porque son populares, pero quedan por levantar el dedo Castilla-La Mancha, Extremadura o Baleares. Y los antigaroña, los autónomos, los bancos, los funcionarios, los jueces... Con Cataluña y Andalucía, Zapatero cree que ha cumplido. Montilla quedó satisfecho cuando le dijo que recibirá más financiación que los otros, y Griñán quedó encantado cuando le dijo que tendrá más dinero que ninguno. Para estas cartas de pago se han subido los impuestos.