Egoísmo duro y nada puro
el 8 jul - sin comentarios
El Papa ha sacado una encíclica sobre la caridad que supongo no leerá casi nadie. Aún así me ha conmovido que alce una voz para reclamar a los organismos internacionales, los ricos y los poderosos que tengan en cuenta la humanidad de las personas del mundo. Buena parte del texto se refiere a la avaricia que -como siempre en la Historia, por otra parte- es uno de los males más graves de nuestro tiempo. Benedicto XVI arremete con dureza contra los excesos del sistema capitalista y pone en guardia contra el objetivo exclusivo del beneficio. Su Santidad afirma que «se necesita tanto la preparación profesional como la coherencia moral (de lo contrario) el empresario considera como único criterio de acción el máximo beneficio en la producción; el político, la consolidación del poder; el científico, el resultado de sus descubrimientos». Hace mucho tiempo que percibo que al periodismo le interesa sólo subir la audiencia, no me atrevo, pues, a arrojar la primera piedra. Lo cierto es que este alemán pequeño, feo, listo y bueno se atreve a decirnos que así no se logran ni la justicia ni la felicidad. A juzgar por lo que nos está pasando tal vez habría que tomarlo en serio. Por ejemplo, la avaricia del Gobierno catalán, dispuesto a quedarse con la mayor parte del dinero nacional a costa de los más pobres. Por ejemplo, el egoísmo de los dirigentes andaluces que anteponen sus familias a las necesidades comunes. Por ejemplo, la soberbia de los dirigentes valencianos que consideran normal que los pelotas les hagan costosos regalos.
















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