El concepto de intimidad ha perdido mucho de su viejo prestigio. Una persona acostumbrada a llevar un teléfono en el bolsillo no puede imaginarse lo quisquillosos que llegaban a ser nuestros antepasados con estas cosas. Aún recuerdo la extrañeza que me produjo leer el espanto que le causó a Pedro Salinas oír en su despacho la bocina de un camión. "¿A dónde iremos a parar?" -escribió consternado el poeta. Claro que también hasta hace poco el colmo del pelmazo era el vendedor de enciclopedias, espécimen del que las nuevas generaciones de lectores analfabetos ni siquiera han oído hablar. En todo caso: ¿para qué desgastar las suelas del zapato habiendo teléfonos?. Las grandes empresas, que son las que mejor comprenden la psicología humana, o sea, el poder de las costumbres, advirtieron antes que nadie que, por un tácito acuerdo, nacido en la época en que sólo se telefoneaban los conocidos, cuando alguien descuelga su teléfono particular es como si abriera de par en par las puertas de su casa. Bastaba en consecuencia con que todo el mundo dispusiese de uno para que el universo entero, sin restricciones de ningún tipo, se convirtiera en un mercado. Lo único que había que hacer era explotar la cortesía, todas esas normas que respetan los individuos en sus relaciones personales, aunque no las empresas que se aprovechan de ello para realizar sus lúgubres transacciones comerciales. "¿Hablo con el señor Rodríguez?". Sí, dígame. "Perdone que le llame a estas horas (son las once de la noche de un sábado cualquiera), pero tengo algo muy interesante que ofrecerle". Preferiría seguir fornicando con mi señora. "Pero es sólo un segundo..." Después de que a uno le haya sucedido esto varias veces, tres o cuatro cada día, empieza a comentarlo en el bar. Es lo que se hace antes de pedir cita al psiquiatra. "No te preocupes -dice algún parroquiano-, la técnica lo tiene todo previsto y es muy fácil protegerse de injerencias indeseables. Basta con solicitar a la compañía que bloqueen tu número o comprar un aparato que indique quien te está llamando". Dos meses después uno descubre que todo esto es mentira. La técnica proporciona también los medios para que el bloqueo no bloquee, para impedir la identificación, para sortear cualquier posible defensa. Si uno decide conservar el teléfono, sólo le queda un remedio: la literatura. "El señor Rodríguez, ¿verdad?". No, lo siento, murió la semana pasada. "Señor Rey" Dígame. "Mi empresa acaba de editar el primer Kamasutra musical, veinte tomos comentados ..." Un momento, ahora no puedo atenderle. Déjeme el teléfono de su casa y la llamaré esta noche. "Lo siento, yo no recibo llamadas de este tipo en mi casa" No me diga. ¡Pues yo tampoco! Una pesadilla. Claro que todo puede ser peor. ¿Cómo? Pagando además por ello.
















Existe un medio infalible, pero claro, como el teléfono se ha convertido casi en un sargento y a su voz (riiiiinggg...) todo el mundo se levanta automaticamente....
Es hacerse a ello, NO COGER CUANDO NO TENGAS GANAS DE COGERLO.
Yo lo hago hace mucho, por supuesto, me llevo broncas, pero insisto en mi teoria "¿existe alguna ley que diga que es obligatorio atender un teléfono o al timbre de la puerta?, no, ¿verdad?, pues yo ahora estoy viendo el partido y no me voy a perder una fulgurante internada por banda de CR-7 porque suene ese maldito trasto" y me quedo tan ancho.
Ante esto te ponen el clásico "¿y si fuera algo importante?", bueno, pero estadísticamente, la mayor parte de las llamadas que se reciben son TRIVIALIDADES, por tanto, ¿porque no arriesgar?.
Es tan simple como ANTEPONER LA COMODIDAD DE UNO a todo lo demás.
Claro que como servidumbre está lo que de que te llamen egoista y cosas así, pero ante eso, ya se sabe...
"ANDEME YO CALIENTE, Y RIASE LA GENTE".
Ah, y si coges el teléfono y es uno de esos vendedores, basta con decir, de forma seca y poco amable ¡¡¡NOOOO!! y colgar sin dar posibilidad de réplica.
Salu2.
Me encantaaaaaaaaaaaa. Por una vez me he escoñao de risaaaaaaaaa
Si, hasta lo voy a usar también como post, jejejejejeejejeje.
Y esto si que no es "copy/paste", es que para colmo es cierto.
Bueno, puede ser "una fulgurante internada por banda de....", o "el momento cumbre en que Grissom encuentra una partícula de ADN que...", pero vamos, que es lo mismo.
El caso es que yo actuo así.
Salu2.
El método de Ramsés no está mal pero es que hay algunos que apuran sin colgar hasta que no les salta la línea.
Es igual, tu a lo tuyo, "CR-9 se ha internado, pero le ha salido el defensa, el balón sale a corner, el corner va a ser ejecutado por....¡¡¡rinnng, riiiing...- chufla, chufla, que como no conteste tu padre...- riiing...!!!! el balón llega al area, cooooortaaa el central bien colocado.......".
Así de sencillo, tu en el sofá, y que suene, que suene.