Estos días estamos viendo en los medios, a raíz de las dos violaciones cometidas por unos menores, un debate bastante acalorado sobre la ley del menor. Como siempre desde que gobierna nuestro primer ministro José Luis de Rodillas Zetaparo, se han formado dos bandos. Los progres y el resto de la sociedad. Los socialistas y sus satélites están a favor de no tomar decisiones en caliente, como ellos mismos dicen. Y prefieren que la indignación de la sociedad pase para no tener que mover un dedo. El problema es que una medida urgente es necesaria, pues los abusos a menores ascienden a mil quinientos casos anuales, es decir, unos tres casos al día. Así que cualquier día del año se actuaría en caliente. Por otra parte, hay que reconocer, y los políticos lo reconocen, que la ley del menor está hecha de remiendos. Es una ley nociva que no funciona. Los menores delinquen cada vez más a sabiendas de las levísimas penas que les serán impuestas en caso de ser condenados. ¿Cuánto tiempo tendremos que soportarlo? ¿Y qué hará nuestro buen gobierno cuando los violentos grupos latinos se percaten del arma que puede llegar a ser un menor de trece años? Porque recordemos que a esa edad los menores no son imputables. ¿Qué harán nuestros gobernantes tan sabios cuando un niño de ocho años coja un cuchillo y mate a su padre mientras duerme? ¿Y si ese mismo niño matase a toda su familia? ¿Con ocho años sería una víctima de la sociedad? Eso de víctima de la sociedad no es más que un timo inventado por algún abogado golfo, mentiroso y engañabobos sin escrúpulos para salvar a algún cliente de una condena segura y probablemente merecida. Yo soy parte de la sociedad y no hago nada para incitar a nadie a delinquir y como yo hay millones de personas en este país. El que delinque es porque quiere. Sean éstos mayores o menores, hay que castigar a los criminales y no premiarlos. Si los socialistas no piensan así, los invito a ponerles a sus hijas un cartel que diga que no temen las agresiones y que no actuarán en caliente. Veremos como reaccionan cuando abusen de alguna de ellas.