Verbena popular
el 14 sep - sin comentarios
Uno es absolutamente partidario de que el referéndum ilegal de Arenys de Munt se institucionalice, o sea de que se «legalice» aunque no como consulta constitucional sino como verbena popular. Como la Tomatina de Buñol o la Fiesta de Moros y Cristianos de Villajoyosa. Yo pienso que a partir de ahora habría que promocionar turísticamente esa celebración todos los treces de septiembre para que se llene de guiris y éstos puedan disfrazarse de falangistas extemporáneos o de frikis independentistas de esos que se envuelven en la estelada o se la colocan, como otros hacen con «el aguilucho», a la manera de ridícula capita de Superman.
Porque lo de ayer en esa localidad catalana no fue un desafío a la legalidad democrática, sino una astracanada, algo que no tiene que ver ni con la Cataluña real ni con la España real ni con el mundo real. A los que montaron el numerito de ayer en Arenys de Munt les gustaría que todos nos disfrazáramos con la camisa azul o con una señera «estadounizada» y fuéramos hasta allí a levantar el bracito ortopédico o a estrenar el tiragomas secesianista, o sea que, en efecto, nos tiráramos al «munt». Yo estoy por esa labor siempre que se hagan las cosas como Dios manda, con un programa de fiestas, una subvención del Ministerio de Fomento y unas infraestructuras mínimas, con mingitorios portátiles para poder hacer un pis disfrazado de Primo de Rivera o de «Muntilla».















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