Falleció Jesús Polanco. Era el patrón, el gran empresario. Se puede decir mucho a favor y en contra del hacedor de Prisa, pero no negarle el mérito y la inteligencia empresarial.  Su mano derecha, Juan Luis Cebrián, cometió algunos errores importantes. Se halla recuperándose de una eventualidad episódica y le envío mi respeto y buena voluntad. Javier, el sobrino predilecto, dimitió de su cargo, y en Prisa se suceden las malas noticias, nada aliviadas por su impresionante deuda.  Zapatero le debe su poder a Prisa. Sin su ayuda, no habría ganado las elecciones después del maldito, en todos los sentidos, 11 de marzo de 2004. Golpe de Estado o Golpe de Opinión, pero Golpe. Y le entregaron el poder en bandeja.  Los que opinan que influyeron los pancarteros y pegatineros del cine son unos ingenuos. Esos mueven doscientos votos, los suyos propios.  Pero «El País» y la «SER» ocuparon la trinchera de la manipulación, y consiguieron no dar la vuelta a la boina, sino a la tortilla. Pero el de Valladolid no es agradecido. Y con Miguel Barroso, persona cercana y de gran inteligencia, se apresuró a desmontar el tinglado de Prisa, a lo que contribuyó la enfermedad y desenlance de Jesús Polanco.  La Sexta, Mediapro y todo lo demás, presidido por el falso «buenismo» del médico de familia.  Y a Prisa, que la zurzan.  Boinazo. Mientras no se demuestre lo contrario, Prisa es una gran empresa que pasa por graves problemas financieros. Sus dos negocios fundamentales, «El País» y la «SER», perderían potencia e influencia si el resto del imperio cayera con estrépito. Y de todo eso, sólo se beneficiaría el nuevo sostén del socialismo de hoy, que nada quiere tener que ver con el de Felipe González y sus catorce años de Gobierno. Ahora, y gracias a sus socios soberanistas, han aprobado la TDT de pago en el Congreso.  Dice Sebastián que se ha terminado con veinte años de monopolio. Es falso.  La televisión de pago de Prisa es la unión de dos licencias concedidas a dos empresas tan distintas como distantes. Y la TDT del Gobierno es una concesión fantasmal. Ni hay aparatos ni tarjetas en el mercado para acceder a ella. Pero se aprueba su desarrollo con anterioridad a su disposición para ser vista. Boinazo contra Digital Plus. Y un lío. Cuando se anuncia que sólo podrá ser visto el fútbol en la TDT de pago -algo había después de tanta gratuidad-, la ciudadanía se lanza al  mercado y no encuentra nada. Digital a dedo. Zapatero quiere matar al mensajero que tantos servicios le ha cumplido.  No teme a Prisa.  Sabe que el enorme edificio que han creado los suyos con el médico de familia a la cabeza le sostendrá en el poder.  Que no se confíe. Los monstruos heridos son muy peligrosos.  Y si se sienten despechados, aún más. Si hay boinazo, que Zapatero se agarre al pitorro.