Lo único que resta por saber de la comedia benidormí es cuándo volverán al PSOE los concejales socialistas que han arrebatado el poder al Partido Popular en la populosa localidad alicantina gracias a un tránsfuga pepero. Porque pensar que la madre y el padre de Leire Pajín actúan en este caso al margen de su hija es poco menos que increíble. Igual de increíble que el compromiso de Ferraz con el Pacto Antitransfuguismo. Ése es un acuerdo que habría que derogar, por inútil. Y en su lugar poner una ley que penalice de verdad a los tránsfugas y garantice que en los ayuntamientos gobernará el partido más votado durante toda la legislatura, haya o no fugados o evadidos, como en un país serio. Dicen estos días algunos desmemoriados que también Esperanza Aguirre llegó al poder gracias a dos tránsfugas. Ganas de enredar. Aguirre ganó las elecciones autonómicas de 2003, y el socialista Simancas le quiso arrebatar la victoria aliándose con los comunistas de Izquierda Unida. Dos diputados socialistas se rebelaron contra esta coalición y no votaron a Simancas. Pero la actual presidenta de la CAM no salió elegida con los votos de aquellos fugitivos. No quiso ser investida con el apoyo de dos prófugos y forzó la convocatoria de elecciones en octubre de 2003. Las ganó con claridad por mayoría absoluta. Ésa es la diferencia de abismo entre lo que ocurrió en Madrid y la opereta del clan de los pajines.








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