Y te sacarán los ojos
Una intensa nostalgia de la autoridad, que hasta ahora se agazapaba temerosa de ser estigmatizada como facha, ha saltado al debate político tras el botellón de Pozuelo y la reivindicación penal del maestro hecha por Esperanza Aguirre. El diagnóstico lo ha completado el fiscal general del Estado, quien ha revelado que las agresiones de hijos contra sus padres se han duplicado en el último año. Exactamente, se registraron 4.211 casos, cifra que aun siendo elevada es bastante más pequeña de la real, pues son muchos los padres que por vergüenza o temor no denuncian el trato brutal que reciben de sus hijos. Nada se cosecha que no se haya sembrado, así que tal vez sea la hora de que los padres y las generaciones adultas analicen con detalle qué hicieron del sentido de la autoridad, que no es despotismo sino responsabilidad educativa. Durante los últimos veinte años, el «buenismo» y el «colegueo» han depreciado el valor de la jerarquía y hasta se ha modificado el Código Penal para tipificar como delito el cachete y el azote, estupidez de unos legisladores incapaces de distinguir entre el maltrato y la disciplina. Si los padres dimiten de sus obligaciones educativas, los profesores «pasan» de exigir el cumplimiento de las reglas y los legisladores se hacen los «molones» sobreprotegiendo a los adolescentes con leyes discutibles, ¿qué se espera que salga de esta macedonia de despropósitos, acaso jóvenes emprendedores y ciudadanos modélicos? Dejando al margen los casos patológicos o de naturaleza psíquica, los jóvenes airados que levantan el puño contra sus padres no son marcianos malcriados en la constelación de Orión, sino fruto asilvestrado de un modelo social en el que da lo mismo ocho que ochenta y todo es relativo: la autoridad moral, la conducta respetuosa, el sacrificio solidario o el esfuerzo para alcanzar el éxito. Pero ¿cómo van a respetar los jóvenes a unos mayores que les pemiten pasar de curso con cuatro suspensos, como si el culpable fuera el profesor? ¿De qué se asombra nadie si en los últimos años se han aprobado leyes que deterioran el ámbito familiar, como si fuera prescindible o estorbara? Cría cuervos.








Los comentarios están cerrados