Verdades chocheantes
Está inmenso Manuel Fraga en su papel de Pepito Grillo o abuelo Porretas en el palco de los Teleñecos. Mientras los dirigentes del PP festejaban que las encuestas los consolidan como alternativa -enorme descubrimiento, oiga, ¿quién va a ser la alternativa al PSOE, las Panteras Grises?-, don Manuel, en plan tocahuevos, se empeñaba en recordar que la imagen de Rajoy no despega: «Zapatero sigue por encima de nuestro querido presidente», bufaba. En pleno botellón demoscópico, llegó el abuelo y habló del garrafón. Los nuevos barones del PP respetan a Fraga tanto como le huyen. En un partido que hace gala de su condición previsible, el viejo imprevisible descoloca. No intriga, pero tampoco chochea. Y Rajoy sabe que Fraga vocaliza poco a propósito, para obligar a los periodistas a interesarse por lo que ha dicho. Don Manuel no es el único que piensa que al PP le está faltando algo. Sacarle ventaja al PSOE cuando Moncloa se resquebraja es lo menos que se puede esperar, no tiene mayor mérito. Rajoy no acaba de emerger, para la opinión pública, como el líder que va a salvar a España de la ruina; más bien es un señor repetitivo que aguarda a que el gobierno le caiga encima como fruta madura. El eslogan socialista «Rajoy sólo critica, nunca propone» está más arraigado en la sociedad de lo que el Partido Popular quiere admitir. No es verdad que los populares carezcan de propuestas económicas, pero sí que no han sido capaces de hacérselo saber a la sociedad. Salga a la calle y pregunte: si Rajoy gobernara mañana, ¿qué medidas tomaría?.







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