Hoy día, cuando las cosas han empezado a cambiar en Vascongadas, gracias al pacto PP-PSOE, y por allí arriba se empieza a vivir de forma más protegida y democrática, los seguidores etarras se quejan porque ha salido a la luz un video en el que se rasgan  carteles con caras de etarras y se efectúan ejercicios de tiro con esas caras como diana. En una palabra: nada del otro mundo. Ante los acontecimientos de los últimos días, comprobamos que el mundo abertzale sí  podía vejar a las víctimas y a sus familias; pero, cuando les toca a ellos, ponen el grito en el cielo y sienten dolor cuando se ven en el espejo. También otros "borrokas" políticos, como los integrantes de Eusko Alkartasuna, han puesto ‘el grito en el cielo'. Lo que faltaba para completar cuadrar el euro. No vamos a decir aquello de "ajo y agua", pero que nadie dude que eso mismo es el pensamiento de un importante sector del pueblo vasco y del español. Eusko Alkartasuna ha quedado con las posaderas al aire, porque puede deberse a un simple montaje. El hecho de que aparezcan personas con pasamontañas realizando los actos citados, no quiere decir que sean policías ni se ha demostrado que lo sean, ni se va a demostrar. Ya hubiera gustado a la ciudadanía que PNV, EA y todos los partidos, grupos y grupúsculos que apoyaron al Gobierno vasco nacionalista, hubieran protestado por el abuso cometido por Conde Pumpido, al pedir que se archive la traición al Estado de Derecho. Una traición que es inasumible e intolerable por el chivatazo dado al entorno etarra desde el lado democrático instalado en las reservadas cloacas del Estado; las mismas que albergaron el GAL, los abusos con fondos reservados y el reparto de caras y lujosas dádivas a esposas de políticos en activo, además de a mujeres de moral distraída: recuerden las fiestas y festines de Luis Roldán y su camarilla.