Ya sabemos el patrimonio que dicen tener los ministros. No seré yo quien lo haga, pero sería fácil ponerlo en duda. El de los ministros y el de cualquier ciudadano, se publique o no en el BOE. Sea el de un personaje de izquierda, centro o derecha. Por lo tanto, como ejercicio de transparencia se queda en marketing, algo que el Gobierno cuida más que el PIB. Hay otros patrimonios más importantes: los que sientan las bases de un Estado de Derecho. Qué celo en el «caso Gürtel», una carga de profundidad para los populares en Madrid y Valencia, casualidad, feudos con mayorías absolutas. Qué celo para investigar, hablando de patrimonios, el de el ex presidente de Baleares, Jaume Matas, naturalmente del PP. Lástima que aquí se acabe el celo. Qué pena que no sigan esa pauta en Mercasevilla, donde hay grabaciones de algún alto cargo socialista pidiendo comisiones millonarias. O ese 3% que en el Parlamento de Cataluña se dio  como bueno en el cobro de comisiones sin que nadie moviera un dedo ni se le cayera la cara de vergüenza. O en el caso del Palau, o en la Baleares profunda del pacto de Gobierno. ¿Y en la corrupción de Estepona, con nombres relevantes que parecen no interesar a nadie? ¿Y qué decir de que se graben conversaciones de los abogados con sus clientes? Eso nos convierte en una república bananera. Volviendo al patrimonio, me da un poco de pena Chaves, que apenas podría vivir más allá de su pensión.