Basura por metro cuadrado
el 8 nov - sin comentarios
Es probable que el primer problema consista en que en España hay demasiados políticos, regalo que debemos agradecer al estado autonómico que padecemos y que multiplica hasta extremos demenciales la existencia de profesionales de la política por metro cuadrado. Hasta tal punto se prodigan que han desarrollado ya curiosas tendencias endogámicas. Unos días atrás he sabido (ignorante de mí) que la esposa del president(e) Montilla es a su vez presidenta del patronato de urbanismo de la Diputación Provincial de Barcelona. Vaya por Dios. A ver si finalmente la operación Pretoria acaba cruzando la urbe barcelonesa con el metro y asoma su negra pezuña en el Baix Llobregat... Eso sería terrible, porque se trata de un coto de caza mayor: Montilla alcalde de Cornellà durante lustros, y Corbacho otro tanto en Hospitalet. Añadamos que quienes hoy se dedican a la política no son precisamente la flor y nata de la universidad y la cultura. Será la masificación, claro, de la misma manera que poner los precios de los cruceros por las islas griegas a 500 euros ha abierto esa modalidad de turismo, antes selecta y elitista, a las turbas domingueras que, al grito de "¡yo, por mi hija, mato!", toman cubiertas y camarotes y arrasan con el bufet libre. Demasiados políticos implican demasiada regulación, y demasiada regulación significa excesivo poder en manos de una casta que se sabe poseedora de la llave que determina la viabilidad o no de grandiosos proyectos inmobiliarios que generan monstruosas plusvalías. Los ingredientes están servidos, y el resultado es inevitable. Me perdonarán pues si generalizo, pero lo hago: dudo que en ningún otro estamento de nuestra sociedad los corruptos proliferen al mismo ritmo que en la política. Por mi parte, hoy por hoy sólo puedo vengarme negándoles mi voto, porque debo admitir con desolación que ninguno de los que se presentan me parece con fuerza y voluntad suficientes como para abordar el tema e iniciar el desmantelamiento del tinglado de forma minuciosa, sistemática y concienzuda. El problema es que si ese alguien no surge, tal vez surja otro que lo desmonte de un puñetazo.
















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