Tremendo error
¿Provocó un periodista los gritos contra Diego, el falso acusado?
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Tengo querencia a juzgar a las personas a las primeras de cambio. Yo sólo necesito un golpe de vista y treinta segundos de conversación para hablar de un ser humano como si lo conociera de toda la vida, y si en ese medio minuto algo me choca o me extraña o me chirría, le crucifico para siempre y le pongo a caldo ante quien me quiera oír. Bien es verdad que luego, si tengo la ocasión de coincidir de nuevo con ella y charlar y profundizar, caigo en la cuenta de que tengo un don que me hace distinto al resto: siempre me equivoco. Normalmente son tipos y tipas estupendos y me doy cuenta de que el apriorismo es una cosa dificilísima que además no se me da bien. Durante estos días se ha abierto un amplio debate social sobre el enjuiciamiento y la condena popular que ha sufrido Diego Pastrana, el joven que fue detenido la semana pasada en Tenerife por supuesto maltrato y abuso sexual a una niña de tres años y que ha quedado en libertad sin cargos. Durante estos días, en los medios de comunicación se han recibido las quejas de lectores, oyentes y televidentes, indignados por el tratamiento del suceso. No quisiera recurrir a los primeros informes médicos de la niña para justificar los errores que los medios hayamos podido cometer, pero esos mismos informes médicos provocaron también la actuación de la Policía. Diego Pastrana debería recibir nuestra disculpa sincera y todos nosotros, todos, un aviso serio y una lección para el futuro. Por Aitana, que es la que ha perdido de verdad.







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