Desde el día en que viajé en avión por primera vez , me ha encantado volar. Lo hago habitualmente con placer y plena seguridad en que llegaré a mi destino. Una noticia me hizo desconfiar. ¿Cómo puede un ministro ocultar un expediente de  seguridad abierto a una compañía aérea para no perjudicar su posible venta? ¿Es que la vida de los miles de pasajeros y tripulantes de Air Comet no estaba en riesgo? Según la Ley de Seguridad Aérea, el ministro de Fomento pudo haber cometido una falta muy grave. Puede incluso ser denunciado ante la Agencia  Europea de Seguridad Aérea. Tuvo que ser un juez británico quien suspendiera los  vuelos de Air Comet cuarenta y cinco días después de que fuera expedientada  ocultamente. Y fue en ese momento cuando Fomento faltó a la verdad diciendo:  «Ayer tuvimos conocimiento de los problemas de la compañía y de la  intervención de un juez británico y fijamos luego un plazo que expirará este mediodía para ver si la compañía puede cumplir con sus obligaciones con los  clientes». El desenlace ya lo conocen.