Con motivo de la presidencia española de la Unión lo que parecía un semestre de recuperación para Rodríguez Zapatero se ha convertido en un calvario. Ya en la primera semana de gestión de la Presidencia Española se ha expedido el certificado europeo de defunción política de Zapatero, que es ahora víctima de una pedantería internacional impropia de un gobernante. La humildad de Leire Pajín anunciando la presidencia rotatoria como “de acontecimiento de interés planetario” –luego lo rebajó a “mundial”, consciente de que a algún extraterrestre pueda no interesarle- es el mejor exponente del ensoberbecimiento progresista. El elevado desprestigio internacional de nuestro gobierno, es solo comparable con sus despropósitos. Si la propuesta de “medidas coercitivas” que ha planteado ZP para aquellos países de la Unión que incumplan “objetivos en política económica” se aplicase, España regresaría a la peseta, seríamos expulsados de la zona Euro por manifiesto incumplimiento de los criterios de Maastricht. De los cinco criterios de convergencia, que el gobierno de Aznar, con Rajoy como ministro, aprobó en tiempo record, hoy suspenderíamos todos los que son de nuestra competencia, lo que debiera suponernos la expulsión de la Eurozona. Por tanto mejor que no nos pongamos exigentes.