Nuestro presidente ateo rezó junto a los ricos del mundo implorando por los jornaleros. Una vez más la cuadratura del círculo para un discurso vacío de contenidos. «No explotarás al jornalero pobre o necesitado. Págale su jornal antes de que se ponga el sol». Supongo que los pequeños empresarios que han tenido que cerrar sus negocios y despedir a sus trabajadores o los más de cuatro millones de parados no daban crédito a la plegaria en un país que apenas se sostiene entre sobresaltos. Parece que los problemas no van con él. Que levita junto a Obama, Nobel de la Paz que defiende la guerra, mientras que nuestro presidente le recuerda su Alianza de Civilizaciones. Le faltó decir que él no cree en Dios, pero el verdadero es el de los cristianos, al que rezan sus amigos los obispos españoles... Y es que, en el fondo, en su recogimiento, le pedía un milagro. Porque da la sensación de que caminamos hacia el abismo y sólo un hecho sobrenatural puede evitarlo. Zapatero en Washington hablaba de solidaridad, libertad, respeto, tolerancia, convivencia, búsqueda del bien. Y mientras tanto en España, se hablaba del desplome bursátil, la reforma laboral, las pensiones, las nóminas, las jubilaciones anticipadas, las elecciones anticipadas, incluso desde la revista de Alfonso Guerra de un Gobierno de concentración. Es la diferencia entre el mundo mágico del buenismo y la realidad de cada día. Cuando despierte del sueño americano sería bueno que se acordara del Gobierno de España. Así nos hundimos.







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