Tras el debate
Hace ya muchos años que alguien con conocimientos del asunto lo afirmó: si no se quiere resolver un problema, lo mejor es crear una comisión para estudiarlo y buscar soluciones. He recordado esta sentencia cuando Zapatero anunció ayer, a bombo y platillo, que se iba a formar una comisión (Leire Pajín la hubiese calificado de interplanetaria) para abordar la grave situación económica por la que atraviesa España. En ella participarán representantes de diferentes Ministerios y supongo que de los grupos políticos. Conclusión, según la citada máxima: el presidente del Gobierno ni sabe, ni quiere, ni puede hacer frente a la crisis económica, que cada día se agudiza más. Hurgando en la memoria me he acordado también de las asambleas de la facultad, en mi época de estudiante. Siempre, cuando llegaba el momento de las votaciones, había alguno que proponía que primero se votase para ver si se votaba sobre el asunto en discusión. Pues ahora lo mismo: primero habrá que discutir sobre la composición de la comisión en cuestión. Sólo si se ponen de acuerdo en eso, se constituirá la comisión y desarrollará su trabajo, consistente en buscar las soluciones. Claro, que para entonces ¡a saber cómo estamos y si la comisión tiene utilidad! Otro de los hechos que me llamaron la atención del debate de ayer, por llamarlo de alguna manera, es que nadie se fía ya de Zapatero. Lo repitieron hasta la saciedad los portavoces de todos los partidos. Estoy seguro de que algunos socialistas que yo me sé también se habrían manifestado en el mismo sentido, de haber podido. Total, que ha pasado el debate y seguimos como estábamos, mejor dicho, peor, porque se ha perdido otra ocasión para articular un plan creíble y transmitir tanto al interior como al exterior confianza y credibilidad. Visto lo anterior, y reunido conmigo mismo, he decidido crear una comisión especial para estudiar mi voto en las próximas elecciones.







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