Y los sindicatos salieron a la calle. Pero, claro, con parte del PSOE adhiriéndose a la manifestación la cosa se quedaba en una «manifa» sin la menor comparación con cualquiera otra en la historia de la democracia contra un gobierno, en una lluviosa tarde de invierno protestando por una propuesta en forma de «pensionazo» que el presidente Zapatero considera negociar para no molestar a nadie y menos a sus compañeros de la UGT. Juegos florales, porque lo importante está en marcha en el laberinto político que bajo la sombra del Rey, con su alusión a la necesidad de un pacto, ha puesto en marcha Zapatero. Y su gente toma posiciones para la batalla. El propio presidente encuentra culpable del paro, y no es coña, a Aznar. Blanco, anfitrión en la reunión para llegar a acuerdos, destaca, para hacer amigos, la codicia y el egoísmo de Rajoy. El dossier entregado a los políticos socialistas para reactivar la maltrecha imagen del Gobierno y su presidente apunta que Rajoy es irresponsable y se mueve por venganza olvidándose de España para llegar a la Moncloa, que tiene menos sentido de estado que los nacionalistas, representa el pasado y sólo piensa en los ricos. Si añadimos que el gobierno cree que va por el buen camino ¿para qué quiere pactar? No se cansen, busquen al Maquiavelo de León, libro del nada dudoso Garcia Abad, presidente del grupo Nuevo lunes, próximo al PSOE. En palabras de la vicepresidenta Salgado dice esto: «¿Medidas anticrisis? José Luis es una persona muy intuitiva y siempre acierta. Su intuición le dice que hay que dejar pasar el tiempo, así que no vamos a hacer nada». Pues eso. Pero ya han conseguido que el pacto nos entretenga.