Algunos pierden el sentido común cuando abandonan su escenario natural y el nuevo les viene grande. Dice el actor Willy Toledo que Orlando Zapata era un preso común y no político. Qué obsesión tienen algunos con la política cuando creen que ésta les da de comer. Común o político era un ser humano, pero se ve que eso no le basta a Toledo, como tampoco al régimen cubano, para quien todos sus presos son comunes, ya que opinar es un delito como robar o asesinar. Preso era, pero común no lo será nunca. Su muerte ha hecho sonar las alarmas. Llevan años sonando pero algunos prefieren escuchar cantos de sirena cuando no algún concierto de los de siempre. Para el actor común Toledo, los presuntos disidentes encarcelados en huelga de hambre son terroristas. Por un momento pensé que se refería a De Juana Chaos, ya que en su día no se pronunció al respecto. Pero no. A Toledo la huelga de hambre de la activista saharaui Aminatu Haidar le pareció un asesinato gubernamental pero la de Zapata, no. Quizá porque sus ideologías no coincidían, quizá porque con Zapata no hubo foto. La represión no tiene color político. Para defender a una no hay que desacreditar a otro. ¿Pide elecciones libres para el Sahara y no para Cuba? Demasiada hipocresía. Hay 200 presos políticos. Para Toledo son comunes. Para el resto, lamentablemente, algo común en Cuba.