Mientras el paro y la crisis ahogan a los españoles, según el barómetro del CIS, ella sigue gastando y empeñada en todo menos en trabajar por la igualdad. Aído destina 500.000 euros a los ayuntamientos que promuevan la creación de un modelo de hombre alternativo. Este ser humano me despista... Ha propuesto suprimir los anuncios de prostitución en los diarios, pero ha colgado el cartel de «Se busca nuevo hombre» en los ayuntamientos. Y con recompensa, como en las pelis de vaqueros, que pronto serán quemadas y reemplazadas por las de vaqueras. De la soñada igualdad hemos pasado a la más descarada discriminación. Aquí el único que parece estar en su sitio es el mayordomo del algodón no engaña. Él a limpiar, que es lo suyo. Yo quiero colgar otro cartel: se busca nueva ministra. O mejor: se traspasa un ministerio que gasta millón y medio de euros en un teléfono para hombres, que imparte políticas para conseguir nuevos patrones masculinos, algo que asociaciones de maltratadas denunciaron por denigrante y por no suponer una ayuda real. Aído sigue sin enterarse de que quizá sea su modelo el que falla. ¿Cuánto cuesta la inutilidad de este Ministerio? El problema no es sólo el medio millón de euros para un nuevo modelo de hombre sino lo caro que estas políticas nos pueden salir. Esperemos que no vaya más allá y se lance a la genética para crear nuevas, y a su entender, mejoradas modalidades humanas. Porque Hitler empezó así y no resultó bonito.