Agotamiento. El 20% de paro, más o menos. O sea, más de cuatro millones seiscientos mil parados. Y un millón cuatrocientos mil sin cobertura. Y eso que Zapatero presumía de tener sábanas y mantas para cubrir las espaldas desnudas de los parados. No como el pepé, que nada le importa el sufrimiento de los trabajadores. Es la derecha sin alma. Pasan los días, las semanas y los meses. Queda en el recuerdo el famoso debate Solbes-Pizarro. Ganó por K.O. técnico el pepero Pizarro. Sin embargo, la prensa independiente creo que dijo otras cosas. Por supuesto, favorables a Solbes. Pero mucha gente se acuerda. Solbes mintió. O no estaba enterado, lo que es terrible en un Ministro de Economía. Ha pasado mucho tiempo desde entonces. Hemos superado, a trancas y barrancas, los brotes verdes, los brotes rojos y los encuentros planetarios entre Obama y Zapatero. Pero la maldita realidad es tozuda. Resulta que la inacción del gobierno socialista, frente a la crisis económica, es el principal factor de riesgo. Eso dicen los expertos. Pero Don José Blanco tal vez no esté de acuerdo. Y la Pajín. Y doña Bibiana. Seguro que hay más. De ahí que los mercados hayan castigado nuestra solvencia, cada vez menos creíble. Y, en consecuencia, tenemos que pagar más intereses por nuestra escandalosa deuda. No se fían de nosotros. Pero los inversores no son delincuentes como dice el Fiscal General, Conde Pumpido. Tratan de invertir su dinero lo mejor posible. Como haría usted, o yo. ¿Por qué deberían fiarse de Zapatero? Mientras tanto el capitán del barco, toma pastillas a escondidas de la tripulación. Y no da órdenes a los marineros, porque todo va bien. Eso dice. Pero hay nervios en cubierta. Y la gente ahorra mucho más que antes porque tiene miedo por lo que pueda pasar. Se lo piensa dos veces antes de soltar un euro. Por desgracia, la sociedad civil española es débil y poco estructurada. Apenas hay respuestas. Sólo comentarios de sofá o en la barra del bar. Lo que sí se oye son los ecos de los políticos y los gritos de los voceros mediáticos financiados para decir lo que toca. Y los sindicatos a lo suyo. Defendiendo a Garzón y cobrando subvenciones. Lo tienen bien porque gobierna (es un decir) Zapatero. Este año les ha dado 193 millones de euros en subvenciones. Como lo oyen. Ya saben que el Presidente de Gobierno les pidió ‘cariño’ a los sindicatos, y los sindicatos se lo han dado. Con una mano. Con la otra reciben el peculio. Que sale de nuestros bolsillos y de nuestras carteras. Se dice que incluso los ‘barones socialistas’ están nerviosos. Que critican la gestión de Zapatero. O su falta de gestión. Y temen que este sonriente e iluminado sectario (esto lo digo yo) perjudique al propio Partido. Ya no les preocupa que Zapatero se perjudique a sí mismo. Parece que está amortizado. Aunque ha puesto pegamento en su silla y no será fácil echarle. Y si todo lo que pasa es así, no es nada extraño que el peor Presidente de la democracia española esté ‘empastillado’. Pero no hay excusas. Fue votado, no una sino dos veces por el pueblo soberano. Todo pueblo tiene los gobernantes que se merece.