La tonta de las cojonas
Bibiana Aído, es considerada por una inmensa mayoría de ciudadanos como la ministra pro muerte, frente a millones de españoles que defienden la vida, la solidaridad, la igualdad y la justicia. Sin duda, Zapatero no podía haber elegido otra ministra más atormentada y acomplejada. Su complejo llega a tal grado que, según ella, otro gallo hubiera cantado si "Lehman Brothers" se hubiera llamado "Sisters Brothers". Alguien dijo una vez que "si los necios volaran no nos daría el sol"; pues nosotros cambiaríamos lo de "necios" por "necias" y ya tendríamos en primera fila a la ministra pro muerte, adjetivación de la que no se apeará ni le apearemos de por vida. Pero no crean que ahí se acaban todos los complejos de la señora ministra. Suele llevar su absurda y cavernaria ideología socialista hasta las últimas consecuencias. "No conviviría con una persona de derechas", ha confesado en una entrevista. Su poca consistencia y nulo convencimiento ideológico le traicionan: si "dos que duermen en el mismo colchón, se vuelven de la misma condición", quiere decir que en la vorágine de sus complejos teme que su fragilidad ideológica se vea desmontada y acabe pensando como la otra persona. No sé quién dijo aquello de que "la indignidad y la desfachatez siempre temen encontrar el camino de la razón". La galería de insensateces le lleva a Bibiana a declarar al diario de Pedro J. Ramírez que su primera muñeca cantaba la Internacional. ¿Se puede ser más hortera? Pues no, seguramente, no. Prueba de ello es que no solo no supo ser niña sino que ni siquiera quienes estaban a su alrededor le supieron infundir la conducta adecuada para ello, de ahí que tampoco haya aprendido a ser mujer.







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