Esto es un atraco
La inflación vuelve a subir enteros, junto al coste del petróleo. Aumenta el precio de los alimentos. La inflación es el «impuesto de los pobres», porque incluso quienes no tributan a la Hacienda Pública, al estar sus ingresos por debajo del mínimo requerido, han de hacer frente al abusivo encarecimiento del precio de la cesta de la compra. Nos aseguran que la inflación de la zona euro es de un 2’4% –3’6% en España, en febrero–, si bien, cualquiera que haga la misma compra todos los meses, habrá visto que la factura se ha encarecido un 40% tranquilamente. Menos que el recibo de la luz, por cierto. Con los sueldos rebajados o congelados –quienes tienen la fortuna de conservar un empleo–, resulta cada día más difícil cuadrar las cuentas domésticas. Como los bancos no dan crédito, la morosidad aumentará al ritmo del precio del petróleo y del euríbor. Los bancos, «quod erat demonstrandum», en España nunca pierden. Sus deudas tarde o temprano se «socializan», esto es: se reparten entre la «ciudadanía» de pringados. Sin embargo, las quiebras de las familias se quedan en último extremo para que las arregle Cáritas.







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